Si estás leyendo esto, quizas es porque algo dentro de ti te dice que necesitas salir de la superficie, profundizar. Pero no te ilusiones. Hacer un curso de buceo no te va a cambiar la vida. O al menos es poco probable.

Lo que te voy a decir es que si bajas, si te sumerges, si dejas atrás el ruido y la artificialidad del mundo de arriba... vas a experimentar una de las pocas cosas que aún conservan autenticidad en este planeta. Abajo no hay prisas, no hay ansiedad. Hay silencio. Hay presencia. Hay belleza salvaje e ingravidez. Y sí, claro que te vamos a enseñar a bucear bien. Técnicamente, legalmente, y con seguridad. Pero lo que en realidad te vas a llevar de este curso es una puerta. Una salida de emergencia. Un punto de fuga. Un sitio al que volver cuando todo lo demás te parezca una farsa.

El buceo es para muchos la experiencia de exploracion definitiva.